Los participantes analizaron el papel de las infraestructuras críticas urbanas y por qué su protección es fundamental para las estrategias de ciberseguridad municipal. Las infraestructuras urbanas críticas, incluyendo energía, transporte, sistemas de agua y servicios públicos, son cada vez más digitales e interconectadas. La gestión de vulnerabilidades en estos sistemas puede escalar rápidamente hacia crisis sociales más amplias. Por ello, comprender la evolución del panorama de amenazas cibernéticas es esencial. Los instructores explicaron que los riesgos en los entornos urbanos son multifacéticos, y van desde errores humanos y amenazas internas hasta ataques cada vez más sofisticados, así como dependencias tecnológicas y actividades motivadas por intereses financieros o políticos.
Uno de los principales enfoques del día fue el desarrollo de planes de acción en ciberseguridad basados en análisis integrales de riesgos cibernéticos urbanos. Los participantes examinaron cómo evaluaciones estructuradas de riesgos pueden ayudar a identificar mejor las vulnerabilidades, priorizar recursos y fortalecer la preparación. Los instructores explicaron que un análisis eficaz del riesgo cibernético urbano requiere criterios de referencia claros, la participación de sectores y actores relevantes, ejercicios periódicos y el fortalecimiento de la conciencia situacional entre las autoridades. Las discusiones también destacaron la importancia de la madurez organizacional en ciberseguridad: avanzar de enfoques reactivos y poco preparados hacia estrategias más proactivas y anticipatorias que permitan a las ciudades prevenir, detectar y responder a incidentes de manera más eficaz.
Asimismo, los instructores enfatizaron que la ciberresiliencia depende tanto de las personas como de la tecnología. Construir una cultura organizacional ciberresiliente requiere fortalecer la alfabetización digital y en ciberseguridad en instituciones y comunidades, promoviendo la concienciación, la capacitación y la participación de la ciudadanía y del sector privado. Ejemplos de Europa destacaron cómo las ciudades y las autoridades pueden colaborar con startups y empresas tecnológicas para apoyar la transformación digital, manteniendo al mismo tiempo sólidos estándares de ciberseguridad y poniendo las necesidades de los ciudadanos en el centro. Estas discusiones ilustraron que los entornos urbanos resilientes se construyen de manera conjunta, mediante la cooperación entre múltiples actores, la innovación y el aprendizaje continuo.
Los participantes también exploraron la importancia de la colaboración entre múltiples agencias y de una comunicación pública eficaz para gestionar crisis cibernéticas. Dado que los incidentes cibernéticos rara vez afectan a una sola institución, la coordinación entre autoridades municipales, agencias nacionales, operadores del sector privado y equipos de comunicación es esencial. La comunicación transparente, las responsabilidades claramente definidas y los ejercicios conjuntos de preparación ayudan a mantener la confianza pública y a garantizar que los servicios críticos continúen operando incluso durante interrupciones.
El segundo día concluyó con un panel de discusión con los instructores antes del ejercicio práctico del último día, ofreciendo perspectivas sobre las principales medidas que las ciudades pueden adoptar para fomentar entornos urbanos más seguros y resilientes. Una de las conclusiones clave de la discusión fue que la ciberresiliencia no se logra únicamente mediante esfuerzos individuales u organizaciones aisladas, sino a través de esfuerzos coordinados en todo el ecosistema urbano.
La capacitación se realiza en cooperación con la Intendencia Departamental de Montevideo, la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento de Uruguay (AGESIC), la Administración Nacional de Telecomunicaciones de Uruguay (ANTEL) y la Delegación de la Unión Europea en Uruguay.